
¿Quién no ha visitado alguna vez la biblioteca de la Casa de la Cultura? Sin duda inspiradora y educativa eso sí, pero sobretodo "caliente" (y no precisamente por lo climático)...
Llegan a mi memoria esos momentos en los que nos hacíamos los intelectuales e íbamos a “estudiar” cada uno con su rollo, que si ingenieros, telecos, matemáticos (y matemáticas mmmmm) pero en el fondo todos estudiábamos lo mismo: los tíos a las tías y las tías a Pichu.

Es curioso hasta que punto perdíamos la concentración en lo que teníamos que hacer, centrándonos en un escote o incluso en hilillo de un tanguita (que hasta podíamos hacer desaparecer con el poder de nuestra mente calenturienta).
Que grandes esas tardes en la casa de la cultura fichando a todas las féminas, y que solidaridad masculina cuando alguno se levantaba y los colegas fichaban que tías le miraban (bueno, al pichu no le decíamos que tías le miraban, era tan obvio que no hacia falta decir que eran todas) para luego a la vuelta averiguar cual fémina sería un posible objetivo potencial:
-Tercera fila, la segunda por la izquierda, te ha echado una miradita…
-¿Cual, la buenorra esa de los tetones?
-La otra izquierda tío.
-Ah, la gorda esa…
-"Sasto"… jejeje…
Nuestras calenturientas e ingeniosas mentes se pusieron a maquinar nuevas técnicas para localizar con mayor facilidad estos "objetivos potenciales", así que acabamos dibujando un plano de la biblioteca, con la distribución de todas las mesas para así señalar en él la ubicación exacta de cada uno de nuestros "féminos" objetivos...
Llegan a mi memoria esos momentos en los que nos hacíamos los intelectuales e íbamos a “estudiar” cada uno con su rollo, que si ingenieros, telecos, matemáticos (y matemáticas mmmmm) pero en el fondo todos estudiábamos lo mismo: los tíos a las tías y las tías a Pichu.

Es curioso hasta que punto perdíamos la concentración en lo que teníamos que hacer, centrándonos en un escote o incluso en hilillo de un tanguita (que hasta podíamos hacer desaparecer con el poder de nuestra mente calenturienta).
Que grandes esas tardes en la casa de la cultura fichando a todas las féminas, y que solidaridad masculina cuando alguno se levantaba y los colegas fichaban que tías le miraban (bueno, al pichu no le decíamos que tías le miraban, era tan obvio que no hacia falta decir que eran todas) para luego a la vuelta averiguar cual fémina sería un posible objetivo potencial:
-Tercera fila, la segunda por la izquierda, te ha echado una miradita…
-¿Cual, la buenorra esa de los tetones?
-La otra izquierda tío.
-Ah, la gorda esa…
-"Sasto"… jejeje…
Nuestras calenturientas e ingeniosas mentes se pusieron a maquinar nuevas técnicas para localizar con mayor facilidad estos "objetivos potenciales", así que acabamos dibujando un plano de la biblioteca, con la distribución de todas las mesas para así señalar en él la ubicación exacta de cada uno de nuestros "féminos" objetivos...

Lo triste es que siempre se quedaba en eso: objetivo potencial y como mucho, haciamos comentarios guarretes mientras echábamos el cigarrito del descanso y el amigo Diaque (el pintor aburrido sin palique ni ná) nos contaba “interesantísimas” cosas sobre su perspectiva de la vida mostrándonos su obra pictórica, que aunque el Súper dijera que era un truño a mi me parecía buena.
Menos mal que por lo menos podíamos ir al club de piragüismo (ver articulo del Súper sobre el tema) a liberar toda esa tensión folladora a golpe de remo y luego a cocernos (literalmente) en la infernal sauna riéndonos todos del hilillo de baba que colgaba de la boca del Astro (Sr. Rosado).
En fin, espero ansioso al año que viene para volver a disfrutar de más tardes memorables en la biblioteca. Os recomiendo que vengáis, aunque sea para leer el periódico (esto va por las chicas que puedan llegar a leer esto -que serán pocas-). Abstenerse tíos, ¡que ya somos bastantes!.
Un abrazo de mis partes para todas,


















